¿Se sienten incluidos los colombianos en el exterior en el Plan Nacional de Desarrollo?

¿Se sienten incluidos los colombianos en el exterior en el Plan Nacional de Desarrollo?

Vision

Los problemas consulares que enfrentan los colombianos en el exterior no son solo fallas operativas. La ausencia de esta población en el Plan Nacional de Desarrollo explica por qué no hay planeación, presupuesto ni respuestas estructurales para millones de ciudadanos fuera del país.


Durante años, los colombianos residentes en el exterior han enfrentado dificultades constantes para acceder a los servicios consulares: agendas colapsadas, demoras excesivas, atención insuficiente y costos que no siempre se corresponden con la calidad del servicio prestado. Si bien estas problemáticas  suelen explicarse como fallas operativas —falta de personal, sistemas de citas ineficientes o sedes desbordadas—, esa lectura se queda en la superficie.

En realidad, la discusión de fondo es otra. El problema estructural no es el consulado como oficina o institución, sino la ausencia de los colombianos en el exterior en el Plan Nacional de Desarrollo (PND). Mientras nosotros no seamos incluidos formalmente en el principal instrumento de planeación del Estado colombiano, no hay obligación real de planear, de asignar recursos ni de responder de forma sostenida a nuestras necesidades. Sin inclusión en el PND, la política hacia la diáspora queda reducida a la improvisación.

¿Por qué  se dice que los colombianos en el exterior no están incluidos en el Plan Nacional de Desarrollo?

La exclusión no responde a una decisión explícita de negar derechos, sino a una combinación de factores históricos e institucionales que se han normalizado con el tiempo.

Durante décadas, el Estado colombiano ha abordado la migración desde una lógica estrictamente administrativa. Los colombianos en el exterior han sido vistos principalmente como usuarios de trámites consulares, no como una población con derechos colectivos, necesidades diferenciadas y un vínculo económico, social y político permanente con el país.

A esto se suma que el diseño del Plan Nacional de Desarrollo ha operado bajo una lógica territorial tradicional, centrada casi exclusivamente en las poblaciones residentes en el país. Al no encajar en esa categoría, los colombianos en el exterior han quedado fuera de la planeación estatal por simple inercia institucional, sin que medie un debate profundo sobre las implicaciones de esa omisión.

El contraste es más que  evidente: aunque millones de hogares en Colombia dependen directa o indirectamente de las remesas enviadas desde el exterior —con impacto en el consumo, la vivienda, la educación y la estabilidad económica del país—, ese aporte no se ha traducido en reconocimiento político ni en una estrategia de planeación pública de largo plazo.

Apatía histórica del Congreso frente a los colombianos en el exterior

La falta de inclusión en el PND también refleja una actitud persistente del Congreso de la República frente a esta población. No se trata de desconocimiento, sino de prioridades políticas.

Los colombianos en el exterior no inciden directamente en la disputa por los presupuestos regionales, no presionan las agendas locales y, en muchos casos, no representan un costo político inmediato para los congresistas. Esto ha llevado a que sus problemáticas queden relegadas frente a otros grupos poblacionales con mayor peso electoral en el territorio nacional.

Además, el Congreso ha tendido a delegar casi por completo el tema de los colombianos en el exterior a la Cancillería, tratándolo como un asunto administrativo y no como un eje de política pública nacional que requiere debate legislativo, planeación, control político y seguimiento. ¿Cuál es el resultado? Un rechazo y abandono constantes, a su vez sostenidos por la inercia misma más que por una decisión consciente y transparente que comprenda las realidades de los colombianos en el exterior.

 En dónde todo inicia

Este punto es clave para entender por qué los problemas se repiten y parecen formar un ciclo. Las fallas visibles —citas imposibles, trámites demorados, atención limitada— no nacen en los consulados. Allí solo se manifiestan.

En la mayoría de los casos, quienes aspiran a representar a los colombianos en el exterior proponen soluciones parciales: mejorar un trámite específico, reforzar una sede puntual o ajustar un proceso técnico. Aunque bienintencionadas, estas medidas terminan siendo paños de agua tibia frente a un problema estructural.

El problema de la matriz es claro: los colombianos en el exterior no aparecen como grupo poblacional en el Plan Nacional de Desarrollo. Sin esa inclusión, no hay metas, no hay indicadores, no hay responsables institucionales claros y, sobre todo, no hay un presupuesto estructural planificado. De modo que cualquier mejora queda a merced de la coyuntura política, de decisiones administrativas temporales o de la voluntad del funcionario de turno.

Transparencia y rendición de cuentas del presupuesto consular

La exclusión del PND está directamente relacionada con la opacidad y la fragmentación del presupuesto consular. Cuando no existe una planeación pública clara para esta población, los recursos se administran de forma reactiva y poco previsible.

De modo que tanto  la transparencia y el informe de cuentas del presupuesto consular como la inclusión en el Plan Nacional de Desarrollo no son iniciativas independientes, sino que se complementan entre sí. La primera posibilita conocer el uso de los recursos, mientras que la segunda exige que el Estado planifique, asigne y justifique de forma estructural y verificable.

Sin planeación, no hay transparencia real. Y sin transparencia, la ciudadanía no puede ejercer control.

El problema más visible

No hace falta analizar demasiado para entender que las crisis de citas consulares para los colombianos en el extranjero son quizá la expresión más clara de esta ausencia de planeación. En muchos países, los consulados colombianos no cuentan con el personal, los horarios ni la infraestructura necesarios para atender la demanda real.

Los sistemas colapsados y los largos tiempos de espera no son simples fallas tecnológicas. Son la consecuencia directa de presupuestos insuficientes o mal planificados, que impiden ampliar los equipos de trabajo, mejorar las plataformas o adaptar los servicios al tamaño real de la población atendida. Al final, el costo lo asume el ciudadano.

¿Qué cambia al incluir a los colombianos en el extranjero en el Plan Nacional de Desarrollo?

La inclusión en el PND implica un cambio profundo en la relación entre el Estado colombiano y su diáspora. Significa pasar de la improvisación a la política pública.

Implica el reconocimiento oficial de los colombianos que viven en el extranjero como un grupo demográfico con sus propias necesidades y derechos, la obligación del Estado de planificar a largo y medio plazo, la determinación de objetivos e indicadores, la designación de responsables institucionales y la creación de un presupuesto estable, verificable y controlado por los ciudadanos.

En términos prácticos, se deja atrás la gestión reactiva para construir una estrategia pública coherente.

¿Esto acaso implica un mayor gasto público?

No necesariamente . En realidad, esta propuesta no genera nueva burocracia ni incrementa el gasto público. El sistema consular ya existe y tiene un costo para el Estado colombiano.

La diferencia es que hoy esos recursos se gestionan sin una visión integral. Incluir a los colombianos en el exterior en el Plan Nacional de Desarrollo permite ordenar, priorizar y utilizar mejor los recursos existentes, evitando la improvisación y el desgaste permanente.

Conclusión

Las dificultades que enfrentan los colombianos en el extranjero no se resuelven con soluciones independientes. Cualquier progreso será efímero y débil mientras permanezcan fuera del Plan Nacional de Desarrollo.

No es ni un favor político ni una concesión estar incluido en el PND. Es un requisito mínimo para que el Estado colombiano, con responsabilidad y transparencia, asuma su relación con los millones de ciudadanos que continúan siendo colombianos aunque residan fuera del país.

Porque en lo que respecta a la planificación estatal, no existimos si no estamos incluidos en el Plan. Lo demás es solo un paño de agua tibia.

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Preguntas frecuentes sobre la inclusión de los colombianos en el exterior en el Plan Nacional de Desarrollo

¿Qué es el Plan Nacional de Desarrollo (PND) y por qué es tan importante?

El Plan Nacional de Desarrollo (PND) es el instrumento principal de planeación del Gobierno colombiano para cada periodo presidencial. Allí se fijan prioridades, metas e instrumentos de política pública y se define el marco general para orientar la acción del Estado. Por eso, estar incluido en el PND no es simbólico: es la forma más directa de convertir una necesidad ciudadana en obligación de planeación.

¿Qué significa “incluir a los colombianos en el exterior” dentro del PND?

Significa que el Estado reconozca formalmente a los colombianos residentes fuera del país como una población con necesidades específicas, y que esa realidad se traduzca en objetivos, metas medibles, responsables institucionales y líneas de acción verificables.

¿En qué cambia la vida cotidiana de un colombiano en el exterior si está incluido en el PND?

Cambia la lógica: se pasa de “soluciones reactivas” a “política pública”. En la práctica, puede impulsar medidas como: ampliar capacidad de atención, mejorar sistemas de citas, fortalecer canales de información, dimensionar sedes según demanda real y fijar indicadores para medir resultados (por ejemplo, tiempos promedio de espera o satisfacción del usuario).

No es una promesa automática de “citas inmediatas”, pero sí la base para que existan metas verificables y se pueda exigir cumplimiento.

¿Por qué los consulados terminan siendo el “lugar del problema”?

Porque ahí se siente la congestión: citas, demoras, filas, información incompleta o atención limitada. Sin embargo, muchas de esas fallas no nacen en el consulado como oficina, sino en la ausencia de planeación, presupuesto estable y metas claras para una población que ha crecido y se ha diversificado.

¿Esto implica crear más burocracia o gastar más dinero público?

No necesariamente. La propuesta se enfoca en ordenar y priorizar mejor lo que ya existe: definir metas, mejorar la asignación de recursos y medir resultados con transparencia. El sistema consular ya funciona con costos; el problema es que muchas veces opera sin una estrategia pública integral.

¿Qué relación tiene esta propuesta con la transparencia del presupuesto consular?

Son propuestas complementarias. La transparencia permite ver con claridad cuánto dinero se asigna y cómo se usa. La inclusión en el PND obliga a planear esos recursos con metas y responsabilidades definidas. Una ayuda a vigilar; la otra obliga a estructurar.

¿Cuántos colombianos viven en el exterior y por qué esto importa para el Estado?

La cifra varía según fuente y año, pero se habla de millones de colombianos fuera del país. Esto importa porque una población de ese tamaño necesita una política pública real, no únicamente atención “por trámites”. Además, las remesas tienen un impacto fuerte en hogares y economías locales, lo que conecta directamente la diáspora con la realidad nacional.

¿Qué debería contener una inclusión “seria” de la diáspora en el PND?
  • Reconocimiento explícito de los colombianos en el exterior como